La realidad se impone sobre la melodía, Julieta Venegas

¿Desde cuando recuerdas haber escuchado música? Probablemente tus recuerdos no alcancen a ello porque desde antes de nuestro nacimiento estamos recibiendo estímulos musicales que nos provocan emociones, todas igual de importantes.

Como con todo lo que vemos, oímos o vivimos, existe una relación entre las zonas cerebrales y las características psicológicas de la música y la audición:

“• La actividad sensorial de la música, estaría localizada predominantemente en la zona bulbar donde se encuentra el centro de las reacciones físicas. Podríamos hablar del estadio de la predominancia rítmica. El ritmo afecta sobre todo a la vida fisiológica y con él se tiende a la acción. Es importante para activar y movilizar

• El mensaje afectivo de la música lo localizamos en el diencéfalo, zona profunda del cerebro asiento de las emociones. La melodía afecta a la vida emocional y afectiva y es el diencéfalo el que recibe los motivos y diseños melódicos , adquiriendo éstos significación, despertando así todo un mundo interior de sentimientos y emociones.

• La actividad intelectual queda localizada en el nivel cortical. Es la música eminentemente armónica la que representa el mayor nivel de representaciones intelectuales y, siendo éstas complejas, precisan de una actividad psíquica y mental más evolucionada y estructurada“.  (Psicología de la música y emoción musical, Educatio, n.º 20-21 · Diciembre 2003. LACÁRCEL, J. )

Es evidente según esto que la música es imprescindible para nuestra vida desde nuestra gestación, pasando por todas las etapas de nuestra vida. Cuando pasamos por algún momento importante en nuestra vida o escuchamos la letra de una canción que nos hace sentirnos identificados con ella, produce una serie de sentimientos encadenados, a veces positivos, a veces tristes pero siempre necesarios que ayudan a ordenar nuestros pensamientos e incluso a tomar pequeñas decisiones que forman nuestra vida. La música nos conduce a una rearmonización del estado de ánimo y de los sentimientos.

La música estimula las emociones y siguiendo un camino de interiorización, nos puede impulsar a manifestar nuestros sentimientos o simplemente dejarnos invadir por la plenitud estética que nos hace felices, nos ayuda en nuestro desarrollo psíquico y emocional, proporcionándonos el equilibrio necesario para alcanzar un nivel adecuado de bienestar y felicidad.

Aunque este tema daría para miles de post, vamos a dejarlo en una pequeña introducción. Como psicóloga deportiva recomiendo el uso de la música para activación, relajación… y especialmente en los deportes musicales la utilización de aquellas melodías que nos producen un sentimiento positivo, y si alguna se vuelve desagradable o incómoda cambiarla por una que nos haga realizar el ejercicio al 100%.

Por otra parte, asistir a conciertos u otras actividades culturales como teatros, cine, museos, exposiciones… activa la imaginación y la creatividad ayudando así a estimular la iniciativa y la capacidad emprendedora, fundamental en cualquier entorno laboral, o en cualquier persona que esté buscando opciones laborales para su vida. Ese momento de distensión y relajación puede encender la bombilla más importante de tu vida y crear ideas de las que puedes alegrarte durante años.

Y termino este post con una recomendación: escucha toda la música que puedas, asiste a conciertos, ve al teatro, en definitiva estimula tu cerebro.

Y una canción… https://www.youtube.com/watch?v=dgf8fo2k2cQ

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