De los diarios a la “Twitterterapia”

Desde hace siglos las personas han expresado sus pensamientos, sentimientos, reflexiones o vivencias en diarios personales. Hoy en día, vivimos en un continuo de actividad en la que plantearnos coger un libro cuanto más un libro en blanco para ser escrito es bastante inusual. Nos acostamos mirando nuestro smartphone y nos despertamos haciendo lo mismo. En contrapartida, hemos utilizado las redes sociales para sustituir estos antiguos diarios personales. Primero con los estados del Messenger, el Fotolog (que consistía en una especie de diario público en el que se colgaba una foto y se expresaban los sentimientos, estados de ánimo…), los blogs, y lo más utilizado ahora que son el Facebook (ahora incluso te permite etiquetar estados de ánimo) y el Twitter, una forma corta y concisa de expresarte en 140 caracteres.

Cuando la persona escribe toma conciencia de su problema, lo analiza, o simplemente se desahoga, se produce una especie de catarsis. La terapia narrativa se considera como un enfoque respetuoso y no culpabilizador, poniendo a la persona como experta de su propia vida (Morgan, 2004). Para ser experto en algo se requiere un conocimiento amplio y minucioso de un tema. Para lo que hay que estudiar. Es decir que si queremos ser expertos en nosotros mismos y llevar una vida feliz y ordenada, quizás no haga falta tomarnos unos minutos al día para estudiarnos. Aunque las nuevas tecnologías nos hayan facilitado la comunicación rápida y un feedback inmediato de nuestros amigos o seguidores, encuentro fundamental la expresión escrita en papel y boli. En el trabajo con deportistas siempre les digo que se hagan de una libreta y/o agenda en la que tienen que ir realizando todo el trabajo, fuera y dentro de consulta. En el caso de un deportista normal, que lleve una vida compaginada con otros trabajos, vida familiar… es mucho más difícil aunar todas esas actividades, responsabilidades, tareas, sentimientos en la “nube” que tenemos en nuestro cerebro. Todavía no tenemos un sistema operativo Android o iOS que nos permita acceder ordenadamente a la información  que tenemos en nuestra nube mental, pero sí un plus de complicación que son otros factores con los que no cuentan los sistemas operativos a la hora de organizarse como son las emociones, la ansiedad, los pensamientos involuntarios, etc.

El tener todo escrito y organizado, inclusos tus rutinas de pensamiento, te permitirán que en esos momentos de ansiedad tu cabeza no divague por pensamientos improductivos y se concentre en lo realmente importante. Lo ideal es compaginarlo con una agenda para que no se te olviden ni los “deberes” laborales ni los emocionales. Personalmente, a mi me encantan las libretas que tienen el tamaño de media cuartilla con su goma y bolsillito tipo Moleskine. Si se te ha olvidado en casa y lo único que tienes a mano es tu smartphone, una buena herramienta es Evernote, también Moleskine ha creado uno con apariencia Evernote, muy chulo para los que somos un poco geeks.

CONSEJO PARA TRABAJAR LA AUTOESTIMA: en ese diario o agenda, anota diariamente dos cosas buenas que hayas hecho al día y la cualidad personal tuya que te haya permitido realizarlas, si estás de bajón echa un vistazo a todas las que anotaste últimamente. Seguro que no eras muy consciente de lo útil que eres.

 

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